Inicio Artículos Articulos ¿GUETOS URBANOS?: Una reflexión a partir de la problemática de la segregación residencial
Imprimir Correo electrónico
¿GUETOS URBANOS?:
Una reflexión a partir de la problemática de la segregación residencial



Estela Valdés
Cátedra de Geografía Humana. Dpto de Geografía.
Facultad de Filosofía y Humanidades.
Universidad Nacional de Córdoba. Argentina

RESUMEN

El objetivo de este artículo es poner en tensión el concepto de guetos urbanos como categoría de análisis en los estudios de  los espacios urbanos. Se pretende acercar un análisis metateórico en relación a los estudios urbanos ligados a procesos de segregación que caracterizan a los actuales espacios urbanos. En este sentido, la presente reflexión teórica permitiría contribuir a resignificar el sentido de su uso con una mirada territorial.
La conformación de estos espacios como categoría de análisis se enmarca en un proyecto de investigación sobre segregación residencial socioeconómica en la ciudad de Córdoba, Argentina, actualmente en curso, la que a su vez, se inserta en las problemáticas urbanas producto de las transformaciones del actual modelo de acumulación capitalista

Palabras clave: espacio urbano, guetos, segregación residencial socioeconómica, pobreza.



INTRODUCCION

La ciudad cerrada versus la ciudad abierta, pareciera ser el desafío que afrontan los espacios urbanos en los albores del siglo XXI. Las mutaciones producidas desde las últimas décadas, particularmente en la Argentina de los ´90, como consecuencia de procesos combinados de reestructuración económica, el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicaciones –Tics-, así como los procesos de globalización de la economía, han tenido -y tienen- a la ciudad como su principal protagonista.
Al decir de Carlos De Mattos (2003:5), estos cambios, “han tenido una fundamental incidencia en la estructuración metropolitana y en la configuración de la morfología emergente” y en sentido amplio, alteraron profundamente las acciones sociales en sus diferentes dimensiones -económicas, sociales, políticas y culturales, así como en su expresión territorial-. En América Latina en general y en Argentina en particular, “el resultado de estas transformaciones sobre una estructura históricamente desigual, parece ser el agravamiento de las mismas”. (Ciccollella: 2002).
En este marco, la cuestión de la fragmentación y segregación residencial aparecen  como consecuencia de una movilidad social descendente no sólo en términos de desempleo sino en las brechas intraclase visualizables en los estilos de vida, modelos de socialización y formas de sociabilidad (Svampa, M (2005:140). El territorio juega como una dimensión social al nivel de las demás estructuras sociales generándose una segmentación social y espacial reflejo de una sociedad con rasgos de polarización: por un lado, grandes bolsones de pobreza; y por el otro la emergencia de espacios residenciales de élite, consecuencia de la fuerte concentración de la riqueza.
En este sentido, diversos autores relacionados con la temática urbana y las profundas mutaciones por las que atraviesa el espacio de la ciudad,  significan y resignifican el concepto de gueto. Sin embargo, cabe preguntarse ¿a qué refiere exactamente este vocablo y cuál es su alcance en el análisis territorial? Estos aspectos se abordan en el presente artículo desde una aproximación teórica mediante un paneo de las distintas concepciones sobre la conformación de los guetos urbanos, con una mirada desde la problemática de la segregación residencial socioeconómica mediante la óptica geográfica con aportes de la Sociología y la Antropología.


1.    LA CUESTIÓN DE LOS GUETOS URBANOS

Desde una primera aproximación y en sentido estricto, el concepto de gueto se podría definir como sectores donde habita una minoría separada del resto de la sociedad.
Por extensión, en diversa literatura geográfica, distintos autores se han referido a las nuevas formas de organización del espacio urbano residencial con el término de guetos. (Santos:1990; Prèvot-Shapira:2000; Borsdorf:2005; Kaztman:2001-2003; Formiga:2005; entre muchos otros). Algunos de ellos hacen referencia a la guetificación de pobres y otros lo relacionan a la reciente aparición guetos de pobres y de ricos para referirse a las modalidades de uso del suelo urbano residencial enmarcados en el actual contexto de la globalización signada por la marcada segmentación de la sociedad.
A su vez, desde otra perspectiva, David  Harvey (1992:136), examina las teorías geográficas que permiten comprender la formación y permanencia de los guetos y, aunque no los define, sostiene que deben  considerarse las cuestiones económicas al tiempo que plantea, siguiendo a Alonso (1964) y Muth (1969), la “Teoría económica del mercado del suelo urbano” según la cual el uso del suelo urbano es el resultado de la licitación competitiva de los grupos ricos y pobres donde el costo de traslados hacia el centro como lugar de trabajo es una variable que juega en las preferencias del grupo rico y que es, en definitiva, el que termina imponiéndose al grupo pobre al no incidirle los costos de transporte.
Kaztman, se posiciona en la conformación de los guetos de la pobreza y analiza fundamentalmente las consecuencias de su formación. Afirma que es el resultado de las condiciones de desindustrialización y del achicamiento del Estado como factores de debilitamiento de las fuentes de empleo en América Latina a partir de los años ochenta. De este modo,  la concentración espacial de un grupo social –un gueto-que comparte graves privaciones materiales y escasas esperanzas de ascenso social mediante el empleo “favorecen la germinación de los elementos más disruptivos de la pobreza y refuerza la precariedad del grupo por varias vías” (Kaztman, R. 2001:181).
Por su parte, Ana Carlos (1997:7), se refiere a los guetos urbanos representados por los condominios cerrados de la periferia urbana. Afirma que son “las modalidades de usos que contemplan características culturales, étnicas y religiosas diferenciadas”, que a su vez generan “acciones sociales que marcan la articulación entre lo individual y lo colectivo” y que a su vez, afectan el comportamiento de los grupos sociales. Le otorga fuerza a la existencia de una identidad construida a partir del ingreso en ellos “y que acaba produciendo un modo de vida propio”. Establece una clara relación entre segregación, fragmentación y la conformación de los guetos al afirmar: “El gueto es producto directo de la relación entre la morfología social-jerarquía espacial, que segrega grupos y lugares como consecuencia de la fragmentación del tejido urbano y de sus formas de apropiación lo que permite pensar la constitución de la identidad”. En este sentido, coincide con Vidal Rojas cuando este autor afirma que la ciudad fragmentada en la que aparecen barrios amurallados, fronteras intraurbanas o zonas monofuncionales, son sectores singulares que adquieren identidad propia en tanto que se produce la disolución de la identidad de la ciudad en su conjunto[1] (Vidal Rojas, R.:1997).


2.   ¿GUETOS? UNA APROXIMACIÓN DESDE LOS ESTUDIOS SOBRE LA POBREZA


Ahora bien, los autores citados dan cuenta, en todos los casos, que la condición de grupos guetificados refiere a una situación de marginalidad respecto de la sociedad total y por lo tanto involucra el concepto de segregación y fragmentación. En este apartado se pretende analizar el concepto de marginalidad a los fines de precisar el alcance del concepto de guetos.
Para ello, se analiza la cuestión desde la mirada sociológica y antropológica realizada por Alicia Gutiérrez (2004:26), quien  hace un paneo de las principales líneas teóricas de análisis de la marginalidad en el marco del análisis de la pobreza en América Latina, para luego avanzar hacia la noción de estrategias.
1) Según la autora, el concepto de marginalidad tiene diferentes marcos explicativos desde la aparición del término a principios del siglo [2]. En un pormenorizado análisis, distingue tres enfoques analíticos que se pretende transponer a continuación en una comprimida exposición:
o    La aproximación ecológico-urbanística: Tiene sus raíces en la Escuela de Chicago y comenzó a utilizarse más frecuentemente luego de la  2ª Guerra Mundial cuando la periferia de las  principales ciudades de América Latina comenzaron a poblarse dando lugar a la conformación de villas miseria [3]. Estos núcleos poblacionales se definieron como “marginales” para luego hacerse extensivo a barrios pobres dentro de la trama urbana. El criterio de marginalidad pasaba por la calidad y ubicación del hábitat; posteriormente se incluyeron otros aspectos como la condición social de los habitantes (nivel de ingreso, origen rural de la población, etc.). Con ello, esta aproximación daba cuenta de la situación de homogeneidad de la condición social de sus habitantes, por lo cual no tardó en profundizarse la visión de marginalidad como segregación y la exclusión “se hace extensiva no sólo a aspectos residenciales o de mercados de trabajo y consumo, sino que también es percibida como una suerte de recorte en el usufructo del conjunto de derechos civiles, políticos, económicos y sociales que sufren quienes viven en estas condiciones y que de hecho les impide toda posibilidad de participar de los beneficios del desarrollo o aprovechar las vías del ascenso social” (Jaume, 1989 citado por Gutiérrez ob. cit).. La marginación con escasa participación social es postura preponderante de la CEPAL.
o       La aproximación cultural: representada por Oscar Lewis, quien introdujo el concepto de cultura de la pobreza. Para el autor, la cultura de la pobreza puede ser descripta a través de unas sesenta características sociales, económicas y psicosociales interrelacionadas; una cultura que se transmite de generación en generación. Esta postura ha sido muy criticada por el enfoque, de naturaleza psicosocial,  y sin considerar otros aspectos relativos a la organización social y económica de los pobres; “los “pobres” o los “marginales” no están aislados en la sociedad y de alguna manera se articulan con el sistema global. Dicha articulación con los sectores dominantes de la sociedad no solamente pasa por aspectos culturales, sino también sociales y económicos” (Gutiérrez, ob. cit.).
o    La aproximación económica: Los autores que adhieren a esta aproximación colocan a la cuestión de la marginalidad dentro del funcionamiento del sistema económico. Como criterio predominante se encuentran la desocupación y subocupación de grandes sectores de la población, de tal modo que la marginalidad está en relación con la incorporación al mercado formal de trabajo.
Para Gutiérrez, el elemento común de las aproximaciones al estudio de la marginalidad es el que supone un defecto de integración de aquellas poblaciones. Hay autores como Lomnitz y Margulis, que definen a los “grupos marginales” no por estar al margen sino “por la manera en que están ubicados en el sistema”: a ellos les critica que no explicitan suficientemente “esa manera de estar ubicados” y es por esta razón que la autora toma la noción de Bourdieu de volumen y estructura del capital.
Desde esta posición, en los recientes estudios sobre pobreza, los grupos sociales con condiciones objetivas de pobreza, no implica que están fuera de la sociedad global –o más precisamente en sus márgenes- sino que están dentro, pero ocupando una posición desfavorable. En esta perspectiva, se supera la dualidad del concepto: márgenes/centralidad o bien, marginalidad/integración.
El marco explicativo que aborda la autora parte de la noción de estrategias de reproducción social [4] desde la perspectiva de Pierre Bourdieu (1988:122)  quien las define como “conjunto de prácticas fenomenalmente muy di-ferentes, por medio de las cuales los individuos y las familias tienden, de manera consciente o inconsciente, a conservar o aumentar su patrimonio, y correlativamente a mantener o mejorar su posición en la estructura de las relaciones de clase”[5]. De este modo, el análisis de la pobreza, resulta de darle prioridad a “un abordaje en términos de bienes -de lo que se tiene- y no únicamente de necesidades, -de lo que se carece”-, Gutiérrez, (ob cit. 54).
¿Cómo se explica entonces el abordaje de la pobreza a partir de la noción de estrategias de reproducción según la misma definición? Para poder abordar la respuesta, se deben precisar conceptos relativos a las estructuras sociales externas, como: a) campo social, b) capital, c) posiciones; y,  relativos a las estructuras sociales internalizadas, como el de habitus[6].
a)    Campo social: la ubicación que tiene el individuo o la familia en relación a la estructura social se operacionaliza mediante este concepto y puede definirse como “sistema de posiciones y de relaciones entre posiciones”. Bourdieu, P. 1990[7].
b)    Capital: Los campos sociales se distinguen según el capital que está en juego. Se pueden definir como “el conjunto de bienes acumulados que definen las posiciones en un campo específico” (ídem: 55).  Los capitales no son sólo los económicos sino también los culturales, sociales y simbólicos y de acuerdo al tipo y volumen que se posea de estos capitales, en un sistema de relaciones, es la posición ocupada en el campo. 
c)    Posición: Se la podría definir como el lugar ocupado en cada campo en relación al capital específico que allí está en juego. Estas posiciones son relativas en tanto que están “en relación” con otras posiciones (Gutiérrez, A. 1994: 48).
d)    Habitus: Son las condiciones objetivas incorporadas a lo largo de trayectorias tanto individuales como colectivas. Se trata de aquellas disposiciones a actuar, percibir, valorar, sentir y pensar de una cierta manera y no de otra, disposiciones que han sido interiorizadas por el individuo en el curso de la historia (Gutiérrez, 1994: 65).
Las estrategias de reproducción, dependen, entonces, entre otros aspectos, de: a) el conjunto de bienes que cada familia posee y de su trayectoria, volumen, estructura y evolución pasada del capital que hay que reproducir[8]; b) los instrumentos de reproducción, que involucran a la distancia geográfica y de la distancia social real. Vale decir, de la distribución de los grupos en relación a los centros de producción y distribución de los diferentes bienes; y de las posibilidades concretas de acceso a esos bienes; c) los habitus; d) el “estado de la relación de fuerzas entre las clases”: esto es importante porque subraya que la pobreza se reproduce junto con la reproducción de la riqueza.
En síntesis, desde la nuevas formas del estudio de la pobreza y por extensión hacia lo que se considera las áreas residenciales de élite, o su extremo social en clave territorial, las villas de emergencia; o bien, en todo conjunto segregado visualizado comúnmente como gueto,  se entiende que las relaciones sociales no se reducen al interior de estos espacios sino que existen prácticas sociales que ligan a estos habitantes con la sociedad en su conjunto.


3.   ¿GUETOS? DESDE LA MARGINALIDAD AVANZADA

Los estudios de Loïc Wacquant sobre la marginalidad urbana, se focalizan fundamentalmente en el gueto afroamericano de la ciudad de Chicago en Estados Unidos (Wacquant, L.; 2001). y, en su publicación más reciente, hace un estudio comparativo entre éste y un barrio de un suburbio industrial de París, la banlieu (Wacquant L.; 2007a).
Bajo la lupa de la marginalidad avanzada analiza ambos casos, entendiendo por esta el resultado del nuevo régimen de relegación socioespacial y de cerramiento excluyente que se ha cristalizado en la ciudad posfordista como efecto del desarrollo desigual de las economías capitalistas  y de la desarticulación del Estado de Bienestar, con modalidades diferentes según el peso que estos aspectos inciden sobre la clase obrera y las categorías etnoraciales que se ubican en las márgenes inferiores del espacio social y físico. Vale aclarar que la utilización del término “cerramiento”, lo utiliza  en el sentido de Max Weber quien designa con este término al conjunto de procesos a través de los cuales un colectivo restringe el acceso a las posibilidades sociales o económicas en un dominio dado.   (Wacquant, L.; 2007a: 15).
Tanto gueto como banlieu, son considerados por el autor como equivalentes de las villas de emergencia en Argentina (y de sus similares en el resto de América Latina) en cuanto que son “lugares estigmatizados y situados en lo más bajo del sistema jerárquico de los sitios que componen una metrópoli” (Wacquant, L.; 2007:13), aunque el concepto de gueto implica otros componentes que lo definen como tal.
En este sentido, afirma que se puede realizar un discernimiento entre guetización,  pobreza y segregación y su abordaje debe encaminarse “por analogía con otras instituciones de confinamiento forzado de grupos desheredados y desacreditados, tales como la reserva, el campamento de refugiados y la prisión”. (Wacquant, L.: 2005) [9].
El autor realiza una comparación con la historia de la diáspora judía durante el Renacimiento europeo, la realidad afroamericana estadounidense en la metrópolis fordista y la de los parias étnicos en Asia Oriental. De la comparación de estos estudios surge que los guetos se constituyen en “un mecanismo socio-organizacional compuesto por cuatro elementos (estigma, coacción, confinamiento espacial y compartimentación institucional) que utiliza el espacio para conciliar dos objetivos antinómicos, a saber, la explotación económica y la ostracización social ” (Wacquant, L.; 2005).
Al afirmar “que no hay que olvidar que el espacio urbano es una construcción histórica  y política” permite dar cuenta de las relaciones triangulares entre clases, ciudad y Estado”, vale decir, que es un concepto relacional. Alerta, con esta afirmación de no “quedar atrapados por los efectos del barrio que no son más que la visualización de las diferencias socio-económicas. (Wacquant, L.; 2007:21).
En este sentido un gueto, aparece como una institución contenedora y propia de un grupo social estigmatizado pero que, a la vez, es utilizado económicamente en condiciones de explotación. No se define, entonces, por su situación de segregación ni por riqueza ni por pobreza.
Esto es, en el caso del gueto negro de Chicago, el efecto de la industrialización fordista que demandaba mano de obra escasamente calificada, conformó un ejército de reserva confinado en un espacio delimitado de la ciudad. A partir de la década del ´60, la transformación de la economía global, que pasa de la ciudad industrial a la posindustrial basada en la economía informacional, acarrea una suerte de “dualización” de los mercados de empleo: de alta calificación y baja calificación y el “reservorio” de mano de obra quedó inutilizado. Se convierte, de esta forma de gueto comunitario a un hipergueto con altos niveles de violencia, desarrollo de la economía informal y delictiva y donde las redes de relaciones son reemplazadas por los mecanismos de control social del Estado: educación, pleno ejercicio de la violencia legítima.
En el caso de la banlieu parisina, la desindustrialización de los ´90 empobreció los barrios obreros fordistas, generando desocupación, precariedad e inestabilidad del empleo, al tiempo que se incorporan inmigrantes extranjeros, principalmente del norte de África. En este caso, la posibilidad de mejorar la situación socio-económica-habitacional-, hace abandonar este espacio. Esta característica hace que el autor no considere a la banliue como un gueto.  
De este modo, y tratando de acotar el pensamiento de Wacquant en un intento de definición de gueto, se podría afirmar que es una institución con fuerte nivel organizacional, capaz de contener a todos los miembros del grupo estigmatizado, independientemente de su condición económica, con una componente territorial en cuanto es una ciudad dentro de la ciudad, donde las posibilidades de sus miembros de lograr éxito no implica su retiro y desempeña el rol de incubador simbólico y matriz de producción de una identidad (Wacquant, L.; 2001,2005, 2007).


4.    LOS GUETOS DESDE UNA MIRADA TERRITORIAL URBANA


Si se toman en cuenta las dos miradas sociológicas expuestas, el concepto de gueto en sentido estricto no encuentra sus bases para definirlas como tal a áreas residenciales segregadas de pobreza, así como tampoco “enclaves” de riqueza como podrían ubicarse a las urbanizaciones de élite.
Sin embargo, podría pensarse que en el espacio metropolitano de Córdoba, marco territorial de referencia del presente trabajo, receptor de fuertes transformaciones en la estructura ocupacional, particularmente a partir de los años noventa [10] (entre muchas otras mutaciones), llevó a una producción de la ciudad con una fuerte componente del capital privado. De tal manera, la morfología urbana junto con la segmentación social, han recreado fragmentos residenciales y áreas segregadas significativas.
Aceptando los aportes de las miradas sociológicas, se podría utilizar el concepto de gueto con un criterio acotado: existe una relación entre este concepto y la segregación residencial socio-económica dada la presencia de una fuerte componente perceptual y  metafórica, esto es, el gueto ligado a la otredad, a las condiciones físicas de conjuntos habitacionales y al aislamiento relativo, más que a una auténtica condición de exclusión social por un lado, o de construcción de identidad y redes institucionales, por el otro.
Desde este punto de vista, y a manera de conclusión, el concepto de gueto queda ligado a las categorías de fragmentación y segregación, así como también a la estigmatización, en tanto se refiere a condiciones objetivas de localización, permanencia y/o transitabilidad para “otras clases sociales” (en sentido Bourdiano) y reconoce su base territorial en una porción del territorio urbano y en lucha por la apropiación de los recursos urbanos, vale decir, equipamientos e infraestructura, así como condiciones de producción y reproducción  distribuidos de manera diferencial y que permitan mejorar sus posiciones en el espacio social.



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

AGÜERO, Fernando (2007): “El traslado de las villas genera diferencias entre los candidatos”. La Voz del Interior. 15 de agosto de 2007. Córdoba

BORSDORF, Alex (2003): “Cómo modelar el desarrollo y la dinámica de la ciudad latinoamericana”. En revista EURE Vol 29, Nº 86, mayo de 2003, Santiago, Chile

CARLOS, Ana (1997): “La cuestión de los “guetos urbanos”. En  6to Encuentro de Geógrafos de América Latina, Buenos Aires, marzo 1997.

CICCOLLELLA, Pablo (2003) “La metrópolis postsocial: Buenos Aires, ciudad-rehén de la economía global”. En: Actas del Seminario Internacional “El desafío de las áreas metropolitanas en un mundo globalizado. Una mirada a Europa y América Latina”. junio 2002. Barcelona.

DE MATTOS, Carlos A. Metropolización y suburbanización. EURE (Santiago), mayo 2001, vol.27, Nº80, p.5-8.

GUTIÉRREZ, Alicia (1995): Pierre Bourdieu. Las prácticas sociales. Ed. Universitaria Universidad Nacional de Misiones. Posadas.

GUTIÉRREZ, Alicia  (1998): Cuadernos de Antropología Social. Nº 10. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires.

GUTIÉRREZ, Alicia (2004): Pobre, como siempre…Estrategias de reproducción social en la pobreza. Córdoba. Ed. Ferreyra.

FORMIGA, Nidia (2006): La Medición de la pobreza. A partir de datos censales.El caso de Bahía Blanca Octavo Encuentro Internacional Humboldt. Argentina.

HARVEY, David (1992): Urbanismo y desigualdad social. Ed. siglo XXI. España.

KAZTMAN, R. (2001): “Seducidos y abandonados: el aislamiento social de los pobres urbanos. Revista de la CEPAL. Dic. 2001.

PRÉVOT-SHAPIRA, Marie France (2000): “Segregación, Fragmentación, Secesión. Hacia una nueva geografía social en la aglomeración de Buenos Aires”. En  Economía, Sociedad y Territorio, Vol. II , Nº 7:  405-431. Buenos Aires.

PRÉVOT-SHAPIRA, Marie France (2001): “Fragmentación espacial y social: conceptos y realidades”. En Perfiles latinoamericanos. Nº 19. México. FLACSO.

RODRÍGUEZ, J. y ARRIAGADA, C. (2004) “Segregación residencial en la ciudad latinoamericana. EURE, Vol. XXIX, Nº 89, pp. 5-24, Santiago de Chile

RODRÍGUEZ VIGNOLI, J. (2001) ) “Segregación residencial socioeconómica: ¿Qué es? ¿Cómo se mide? ¿Qué está pasando? ¿Importa?”, Santiago de Chile, CEPAL/ECLAC Serie Población y Desarrollo, (LC/L. 1576-P) N°S.01.II.G.54.

SABATINI, Francisco y otros (2001): “Segregación residencial en las principales ciudades chilenas: Tendencias de las tres últimas décadas y posibles cursos de acción”. EURE v.27 Nº82 Santiago dic. 2001

SANTOS, Milton (1990): Por una Nueva Geografía. Editorial Espasa Calpe. Madrid.

SVAMPA, Maristella (2005): La Sociedad Excluyente. La Argentina bajo el signo del liberalismo. Buenos Aires. Ed. Taurus.

TECCO, C.; FERNÁNDEZ, S. VALDÉS, E. et al. (2006): “Políticas Públicas y Segregación Residencial Socioeconómica. el caso de la Ciudad de Córdoba, Argentina”. Actas del IX Seminario Internacional de la Red Iberoamericana de Investigadores en Globalización y Territorio (RII). Bahía Blanca.

TISSOT, S. y POUPEAU, F. (2005) “Política de los espacios urbanos. Pensar, clasificar, administrar la pobreza”. Actes de la Recherche. Col Enjeu. N°150. París. Editions du Seuil.

VIDAL ROJAS, Rodrigo (1997): “Metrópolis en recomposición: Elementos para una teoría de de la fragmentación urbana”. En  6to Encuentro de Geógrafos de América Latina, Buenos Aires, marzo 1997.

WACQUANT, Löic (2001): Parias urbanos. Marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio. Buenos Aires. Ediciones Manantial.

WACQUANT, Löic (2005): “Las dos caras del gueto” Actes del recherches en Sciencies sociales: Col Enjueu. N° 159 septiembre de 2005. Córdoba. Ed Ferreyra.

WACQUANT, Löic (2007 a): Los condenados de la ciudad. Gueto, periferias y Estado. Bs. As. Ed. Siglo XXI.

WACQUANT, Löic (2007 b): “Las nuevas caras del gueto”. Revista de Cultura Ñ. N° 212. Año V. 20 de octubre de 2007. Bs As. Ed. Clarín.


Notas

[1] El autor no utiliza la categoría de guetos sino que refiere a cinco formas estructurales de fragmentación física: satelización eclosión, compartimentalización, desestructuración y nuclearización. Es ésta última la que expresa “el aislamiento físico–funcional de diversos sectores al interior del área urbana”
[2] Según la autora el témino marginalidad parece haber tenido su origen en un artículo publicado de Robert Park “Human Migration and the Marginal Man” en 1928. (Gutiérrez, 2004:27).
[3] calampas, favelas cantegriles, ranchos: son denominaciones del mismo fenómeno según el país del que se trate.
[4] El término reproducir no queda restringido a “producir lo mismo”  (Gutiérrez, ob. cit. 53).
[5] Pierre Bourdieu (1988): La distinción. Criterios y bases sociales del gusto. Ed Taurus Madrid, citado por Gutiérrez ob. cit.
[6] Campo y habitus, son categorías teóricas centrales en la construcción teórica de Bourdieu.
[7] Pierre Bourdieu (1990): Sociología y cultura. Ed. Grijalvo. México Citado en Gutiérrez, A. (1995).
[8] La autora destaca la importancia de la historia de la acumulación ya que es distinto el valor social de un capital económico o cultural si es un tipo de capital de “nuevo rico”  o si procede de una larga historia de acumulación (ídem: 55).
[9] La noción de guetos surge con el confinamiento de grupos judíos a principios del siglo XVI. Esta ocupación exclusiva de un área de la ciudad, se mantuvo en Europa hasta la Revolución Francesa y los movimientos de liberación de siglo XIX, para luego reaparecer durante la 2° Guerra Mundial. En todos los casos fue muy clara la relación de explotación económica de tal modo que la salida del gueto implicaba la oferta de servicios económicos para al fin del día retornar al confinamiento. (Wacquant, L.;2007 b).
[10] Este aspecto es común a las metrópolis latinoamericanas incluyendo a Argentina; particularmente en la ciudad de Córdoba fue muy notorio el cambio en tanto que la industria metalmecánica fue uno de los principales motores de su dinámica económica y social.