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ORGANIZACIONES SOCIALES Y POLITICA SOCIAL
El caso de la comuna de Peñalolén - Santiago de Chile
Centro de Estudios Sociales Construcción Crítica[1] www.construyendocritica.uchile.cl RESUMEN
En la comuna de Peñalolén los sectores populares organizados se relacionan por necesidad con la política social emanada desde el Estado. Con pocos vínculos estables entre sí, con dificultades para proyectarse a futuro en algunas ocasiones, despolitizadas en general y con distintos discursos, las organizaciones sociales desean todas ampliar sus niveles de participación. Sin embargo, las autoridades políticas han utilizado al municipio como instrumento de implementación consultiva de las políticas sociales para legitimar su gobernabilidad a través de la institucionalización de mecanismos de participación ciudadana a nivel local, siendo aquello construcción de hegemonía. No obstante, al mantener el desmantelamiento organizacional heredado desde la dictadura en función de las limitaciones estructurales del modelo económico-social neoliberal, se han ido tejiendo diversas críticas incipientes desde las organizaciones sociales. Palabras claves: organizaciones sociales, política social, municipalidad, participación ciudadana, hegemonía. ![]() INTRODUCCION En el sentido común predominante la política social es el servicio estatal técnico a la extrema pobreza. Los postulados fundamentales de tal concepción han permeado tanto a las ciencias sociales como al debate público. De este modo, el fenómeno se ha naturalizado, reduciendo su diagnóstico a la búsqueda de mayor eficiencia. Sin embargo, la reestructuración neoliberal trajo consigo una discusión académica y política que permitió enfocar este objeto de estudio en relación a la gobernabilidad. Se interrogó sobre cómo y en qué medida las políticas sociales disminuían focos de conflicto social. No obstante, esto no significó la constitución de un pensamiento crítico que diera cuenta del significado profundo de la política social. Hoy en Chile, cuando sabemos que desde 1997 la protesta ha retomado tímidamente un lugar en el espacio público, urge hacer propia esta deuda de la ciencia social. En ese terreno han florecido viejos actores sociales que se creían muertos o en vías de estarlo, también han nacido nuevos. Asimismo se han manifestado los intereses que hay en juego cada vez que se ha intentado ponerlas en discusión. Entonces, es cada vez más insostenible que ésta sea un proceso técnico, por ende es fundamental construir claridades respecto de qué intereses y qué actores sociales son los que articulan la dinámica que da lugar a la política social en la actualidad. Para avanzar en esa tarea, hicimos una investigación en la comuna de Peñalolén[2]. La elección del caso se basó en que los conflictos sociales y la abundancia de organizaciones sociales, junto a que el gobierno comunal ha hecho de la participación ciudadana su principal apuesta estratégica, implican que su conocimiento es útil para adelantar miradas más generales. La pregunta que nos guió fue ¿cómo se relacionan en la actualidad las políticas sociales con las organizaciones sociales existentes en la comuna de Peñalolén? Pero antes que todo vale preguntarse, ¿por qué investigamos? Porque nuestra apuesta es contribuir a dar vida a una ciencia social vinculada con el campo popular, dispuesta como herramienta para el proceso de lucha por el cambio social[3]. Por ello, este proyecto no finaliza con la publicación de los resultados del proceso investigativo, sino que continúa en la devolución de los conocimientos elaborados, mediante la educación popular. RESEÑA METODOLOGICA La producción de información se realizó mediante trabajo de campo y documental entre los meses de marzo y junio del 2008. El primero consistió en la aplicación de encuestas, entrevistas en profundidad semi-estructuradas y notas de campo. Lo segundo en revisión de bibliografía especializada, documentos jurídicos, institucionales y de organizaciones sociales. El análisis de la información cuantitativa se hizo en los programas SPSS 15.0 y UCINET 6 para Windows. La unidad de análisis de la encuesta es organización, su unidad de observación es dirigente social. Se estimó que por ser líderes y manejar mayor cantidad de información, son ellos quienes con mayor probabilidad podrían entregarnos los datos que requeríamos. El cuestionario constaba de 25 preguntas, de las cuales 3 se usaron para análisis de redes. Al no existir un listado completo de las organizaciones sociales de Peñalolén, se seleccionaron los casos con la técnica bola de nieve, consistente en iniciar el trabajo con informantes claves quienes a su vez entregaban el contacto de otros dirigentes, y así sucesivamente. En total encuestamos 25 organizaciones. Las entrevistas en profundidad se hicieron con 4 dirigentes seleccionados con criterios de muestreo estructural, es decir, escogimos las organizaciones más representativas a partir de las posiciones que logramos distinguir. También se generaron 3 notas de campo consistentes en apuntes de conversaciones mantenidas con dirigentes sociales. Las dimensiones indagadas fueron: a) relato histórico y diagnóstico de la organización; b) caracterización de las relaciones que establece la organización; c) estrategias desplegadas; y d) percepciones en torno a la política social. Las organizaciones encuestadas fueron categorizadas en cuatro tipos: Juntas de Vecinos (JJ.VV), Comités de Vivienda o de Allegados, Colectivos o Movimientos, más otras (una agrupación de adultos mayores y un centro cultural). Las JJ.VV tienen larga data. Actualmente, tras ser utilizadas por la dictadura como plataformas para tener influencia en los territorios, han comenzado lentamente a redefinir su rol. Los dirigentes tienden a permanecer en los cargos: no hay una rotación constante y colores políticos como la Concertación, la Alianza o el PC van siendo reelectos continuamente. También son operativamente las organizaciones más importantes en Peñalolén, porque sólo ellas son reconocidas como interlocutores válidos por la municipalidad. El gobierno comunal está habituado a trabajar y entender a la organización popular como articulada desde las JJ.VV. Esto difiere de las orgánicas tipo Colectivos o Movimientos. Quienes surgen recientemente en post-dictadura. Ellos son levantados por jóvenes que no encuentran espacios en el marco del procedimiento tradicional de organización –las mismas JJ.VV-. Operan más bien al margen de la institucionalidad municipal, al menos hasta que ven la posibilidad de intervenir en ésta. Por último, los Comités de Vivienda y de Allegados son organizaciones con numerosa presencia en Peñalolén, pero que circunscriben su tema de trabajo a la vivienda. En cambio, los Colectivos o Movimientos y JJ.VV manifiestan trabajar varios temas. Fig.1
![]() Pocas organizaciones sociales dicen hacer política. Hay renuencia a tal concepto, muy asociado a su dimensión partidista. En particular, las JJ.VV se mostraron muy cerradas, amparándose en la Ley 19.418 que prohíbe actividades “proselitista”[4]. Basándonos en elementos teóricos[5] generamos una matriz de distinción no excluyente para las organizaciones, según presenten o no las lógicas de acción social comunitaria, reivindicativa, rupturista e institucionalista. Tabla 1. Clasificación por lógicas de acción social.
Luego, se hicieron pruebas de asociación, obteniendo las siguientes significaciones. Tabla 2.
Pruebas de asociación entre lógicas de acción social.
Esto indica que las organizaciones que son catalogadas como comunitarias e institucionalistas se encuentran asociadas. Su distribución se presenta en la Tabla 3. Tabla 3.
Frecuencias en lógica de acción social comunitaria / lógica de acción social institucionalista
Por lo tanto, para que una organización sea catalogada como institucionalista debe estarlo también como comunitaria. Entonces, la vía de politización de las organizaciones comunitarias es adquirir lógicas institucionalistas. Por su parte, quienes se comportan con una lógica de acción social rupturista no tienen asociación significativa. Regularmente no generan reivindicaciones, tampoco sentido comunitario. Esto sugiere que las prácticas rupturistas están aisladas, siendo sus vínculos con otros tipos de acción social –si es que hay- más bien aleatorios, presentando una tendencia al ensimismamiento. No se ha logrado tejer una relación entre lo social y lo político en organizaciones con aspiraciones revolucionarias. El despliegue de una lógica de acción social reivindicativa tampoco presenta asociación con otras. Los Comités de Vivienda parecen no tener la capacidad de generar sentido comunitario. Catalina Coloma, dirigente del Comité de Vivienda Movimiento Somos Peñalolén, lo explicaba al relacionar la fragilidad de este tipo de organizaciones con su carácter estrictamente reivindicativo: “cuando se logran los objetivos, todos cierran sus puertas y nadie quiere ser delegado”. Asimismo, no se constatan vías de politización, esto muestra que las reivindicaciones sociales no desbordan hacia lo político. AUTOPROYECCION DE LAS ORGANIZACIONES Al autoexplorar sus prospecciones, las organizaciones establecieron diferentes niveles de desafíos que van desde el acontecimiento inmediato hacia la construcción política que supera los límites de la propia organización. Encontramos en la Unión Comunal de Juntas de Vecinos y el Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) dos niveles: consideran elementos inmediatos como alcanzar la vivienda, pero en el marco de la proyección más amplia de la lucha por los derechos sociales. Asimismo, consideran un movimiento táctico el ocupar cargos políticos-institucionales. Ambos confían en tener un futuro próspero, gracias a que viven cambios generacionales que aseguran la renovación dirigencial. Por el contrario, existen organizaciones con escasas proyecciones. Esperanza Andina y la JJVV de las Casas Chubi, manifiestan un gran nivel de incertidumbre y ausencia de liderazgos en desarrollo que permitan el recambio dirigencial. CONCEPCIONES DE LA POLITICA SOCIAL DESDE LOS ACTORES POPULARES Los actores populares generan formas de entender la política social que son también maneras de construir la experiencia en este ámbito. En un sentido más general, las concepciones de mundo no revisten únicamente un carácter contemplativo, sino que principalmente son una actividad práctica. Con estas consideraciones previas, identificamos 3 discursos que exponemos a continuación. Asistencialismo participativo: El dirigente de la Unión Comunal y los de las JJVV entrevistados son quienes presentan este discurso. La política social es caracterizada como una relación de ayuda, donde el Estado a través de las autoridades municipales soluciona las necesidades de la gente, siendo el intermediario entre ambos polos el dirigente social. No obstante, la dirigencia de base pasa del intento estatal de integración social a la lógica comunitaria: la política social es “una política sufrida y compartida” en tanto el dirigente social acompaña a sus vecinos en sus problemas, pero también es de una manera más confrontacional “la política que lucha por el pueblo […]” (E. Caneleo, Unión Comunal JJVV, P.S). Uno de los conflictos con marcado acento es entorno a cómo es que el aparato estatal identifica problemáticas y diseña políticas sociales. Los dirigentes reclaman una mayor participación argumentando ser ellos quienes tienen un acceso privilegiado al conocimiento de la comunidad y sus necesidades. Es relevante hacer notar que los fundamentos con que se postula necesario que las organizaciones vecinales tengan cuotas de protagonismo en la producción de las políticas sociales son coherentes con el rol de colaboración hacia el Estado que la Ley 19 Nº 19.418 establece. Esta comprensión de la política social se vincula con una concepción de ciudadanía en la cual el bienestar no es pensado como un derecho social. Se mira en primer término como una responsabilidad individual y sólo en casos de problemas se considera la posibilidad de que la comunidad o el Estado ayuden. Esta configuración de la ciudadanía puede ser entendida como expresión de la iniciativa del bloque dirigente al promover una noción de ciudadanía que al poner énfasis en las dimensiones que sí puede realizar, obscureciendo las que no, logra instalar elementos que legitiman el modo de dominación en la cultura política de algunas organizaciones populares. Reivindicacionismo participativo: Los dirigentes entrevistados del MPL, de los Comités de Vivienda Movimiento Somos Peñalolén y Brilla el Sol son quienes presentan este discurso. La política social es entendida como un instrumento para proteger y defender los derechos sociales; también, ella debiera solucionar “las necesidades de la gente”. Se plantea que la forma de llevarla a cabo debe considerar “la participación de la gente desde el principio” (C. Sáez, MPL). Es coincidente con el discurso anterior la importancia que se le asigna a la participación de los sectores populares, también su argumento. A la sociedad civil la observan escindida en clases y categorías sociales, siendo la política social una relación en que interactúan éstas. Por ejemplo, en política habitacional se diagnostica que “ella no está hecha a nuestra medida, sino para el bolsillo de las empresas constructoras, inmobiliarias, consultoras y municipios”[7]. De este modo, observamos que comprenden a la política social tensionada por la fuerza concentradora de la acumulación capitalista y el ímpetu democratizante de los movimientos populares[8]. El conflicto al interior del régimen de política social se plantea de dos maneras. Primero, sostienen que las autoridades no saben escuchar lo suficiente a la población, equivocándose así a la hora de diseñar políticas. Segundo, en que el municipio carece de la voluntad política para construir política eficaz a nivel local. Esto se funda sobre ciertos consensos con las autoridades, siendo los principales la valoración positiva de la participación y el pensar que el poder municipal es capaz de hacerse cargo de las demandas del territorio. Rupturista: Los miembros del Colectivo Asociación Ilícita son quienes presentan este discurso. Éste no articula muchos elementos, más que nada porque los datos eran pobres. No hay una definición clara en cuanto a lo que es política social; lo que sí se presenta es una gran discrepancia con lo que hace la municipalidad como política social, ya que ésta sólo la utilizaría con fines electoralistas. Respecto a uno de los mecanismos de participación más destacados por la municipalidad, los fondos concursables, plantean que “[…] son aprovecho comunicacional de las organizaciones […] no trascienden el populismo de querer salir bien en la foto”. Frente a esto, se hace énfasis en construir la autonomía de las organizaciones sociales, definida como “trabajo propio”. RELACION ENTRE ORGANIZACIONES Las rupturas y las cohesiones, las colaboraciones con otras organizaciones y los quiebres entre ellas, son sucesos que van construyendo experiencias e identidades, continuidades y pausas. Las relaciones que las organizaciones van forjando en su andar son una de las condiciones de posibilidad más importantes para su permanencia y constitución en actor social. Por ello, a continuación se intentará identificar la trama relacional existente en Peñalolén. Trabajo en conjunto: Las redes de trabajo en conjunto observadas se exponen en la Figura 2. En ella se presentan todas las menciones que pudieron ser decodificadas, aún cuando no se tratara de organizaciones concretas. Los nodos fueron diferenciados, en todas las figuras de análisis de redes, por forma y color. La forma indica el tipo de nodo: los círculos representan a Colectivos o Movimientos, los triángulos Comités de Vivienda o Allegados, y los cuadrados aluden a JJ.VV. Las cuadrados con una cruz en su interior aluden a otro tipo de organizaciones u organismos identificables, mientras que los signos “+” corresponden a alusiones ambiguas o genéricas. Finalmente, los círculos encerrados en un cuadrado aluden a nodos claves, que son tres: por un lado la Municipalidad y la Unión Comunal de Juntas de Vecinos; por otro lado, la opción “ninguna”, como forma de identificar a las organizaciones que manifestaron no tener relaciones. Fig. 2. Red de Trabajos en conjunto.
![]() Lo primero que resalta es la baja reciprocidad en las elecciones. Esto debe relativizarse al tener en cuenta que como no se hizo un censo es imposible conocer las relaciones de las organizaciones no encuestadas. Sin embargo, si sólo tomamos en cuenta las elecciones realizadas entre las 25 organizaciones encuestadas, tenemos que de las 11 elecciones sólo hay 2 reciprocidades, que se dan entre Colectivos y Movimientos. Llama la atención que los Comités de Vivienda, en su mayoría declaran no trabajar con otras organizaciones. Sólo en pocos casos lo harán con JJ.VV, principalmente. Son las JJ.VV, quienes presentan una mayor cantidad de organizaciones sociales –de distintos tipos- con las que trabajan conjuntamente. Rechazo: La red de rechazo (Fig. 3) también es pobre de interconecciones. Destaca que la Municipalidad es el ente con mayor popularidad. Asimismo, varias organizaciones señalaron que rechazaban a ninguna organización. Fig. 3. Red de rechazo. Aproximación cualitativa a la relación entre organizaciones Las entrevistas realizadas indican que las organizaciones sociales, en general, nacen de diagnósticos de falencias y carencias que detecta un grupo de personas cercanas, dentro de su contexto sociocultural y político-económico. Es decir, estas organizaciones nacen para satisfacer determinadas necesidades: “si los barrios no tuvieran necesidades, no existirían las organizaciones sociales” (E. Caneleo).
Por su parte, la formalidad jurídica se las arregla para dar una definición de las organizaciones formales tanto más precisa como alejada del entendimiento de las razones que fundan su origen en la vida real, dispuesta en la Ley 19.418. También a las organizaciones vecinales se les impone un fuerte arraigo hacia su relación con las autoridades, de acuerdo con los derechos y deberes establecidos. Señala el Artículo 2º para la Unidad Vecinal: “objeto es promover el desarrollo de la comunidad, defender los intereses y velar por los derechos de los vecinos y colaborar con las autoridades del Estado y de las municipalidades”[9]. De este modo, lo que surge como una necesidad es cooptado legalmente por el gobierno comunal. Mayores posibilidades de que esto suceda tendrán los sectores sociales mientras más pobres sean, pues se les aparece como más imprescindible organizarse con reconocimiento institucional para solucionar sus problemas más inmediatos –justamente los sectores más apaleados por las crecientes desigualdades de la sociedad chilena-. Notamos la presencia de organizaciones que teniendo intereses comunes y compartiendo territorios próximos no están vinculadas de ningún modo o de manera inestable. Sin embargo en el discurso se valora la importancia de construir redes de colaboración mutua, existiendo allí una contradicción. En el caso de la entrevista a C. Coloma se vuelve más explícito: mencionan tener cercanía con agrupaciones, pero declaran que “no conviene juntarse con otras organizaciones de pobladores, porque se pueden retomar este terreno y arma una guerra entre nosotros”. En general, se puede concluir que no hay mucho contacto entre organizaciones y que cuando existen son más bien instrumentales que fundadas en nociones de amistad o enemistad de proyectos. PROBLEMAS DEL MUNICIPIO Y LA POLITICA SOCIAL EN EL CHILE ACTUAL A nivel de sociedad civil situada en el espacio comunal, observamos que se ha ido avanzando en una crítica a la estructura municipal actual al encontrar elementos que limitan la democratización local. La apuesta de la Concertación a nivel nacional es que la participación debe tecnificarse, alejándose de su pasado populista propio de los períodos previos al golpe de Estado. Esto debe llevarse a cabo bajo las cotas que genera la estrategia neoliberal, en aras de la gobernabilidad. Sin embargo, esta apuesta ha tenido algunos tropezones generales en su andar. Por ejemplo, la política social ha expresado sus limitaciones en los problemas que se han vivido con las reformas al sistema de salud, la cobertura limitada de los fondos concursables o con la implementación del Transantiago[10]. Entonces, frente a estas críticas diversas, surge la pregunta ¿cuáles son acertadas para el caso específico de Peñalolén? Primero, está la tesis de que existe un proceso de descentralización nacional abortado que frena la democratización local. Ello se verifica en que las municipalidades no juegan un rol de innovación en las políticas sociales, sino más bien de implementación consultiva [11] Ejemplo de esto fue la controversia que creó la Ficha de Protección Social: cuando se cambiaron los criterios de medición en relación a la antigua Ficha de Caracterización Socioeconómica, vecinos que antes tenían acceso a beneficios quedaron sin ellos y viceversa, desarrollándose conflictos entre ellos por alcanzar los recursos escasos: se volvieron comunes las acusaciones cruzadas de que tal o cual persona, organización o dirigente había falseado los datos. De esta manera, se exacerbó “el individualismo grupal […] estableciendo una nueva modalidad de gestión […] que obliga a cada grupo comunitario, a visualizar a su par territorial como competidor y adversario […]”[12]. A partir de esto, se hace también pertinente la crítica de que la lógica neoliberal de individualizar el servicio niega las relaciones sociales en que éstos se asientan. Así, los pone como competidores por acceder a un servicio limitado que será focalizado al caso considerado más necesario. Ello muestra por un lado cómo el municipio no logra intervenir las políticas sociales y, por otro lado, cómo se dificulta la posibilidad de organización social en tanto se facilita la competencia vecinal. Entonces, es muy poco sustentable la tesis de que el municipio se enfoca a la “manipulación perversa” de los movimientos sociales. Pero si es factible que éste actúe como mecanismo de contención de la conflictividad social latente. RELACION ACTUAL ENTRE LOS SECTORES POPULARES ORGANIZADOS Y MUNICIPALIDAD EN PEÑALOLEN En los inicios del proceso de democratización política la población de Peñalolén votó por un alcalde de la Concertación que terminase con la administración de derecha impuesta en dictadura. No obstante, bullados casos de corrupción deslegitimaron a este conglomerado. Así, la derecha volvió a la municipalidad con Alarcón en 1996 para ser reelegido muy ampliamente en el 2000. Finalmente, en el 2004 ocupa el puesto Claudio Orrego (DC), sacando a la derecha, con una muy ajustada votación[13]. Respecto de la política comunal implementada por Alarcón, los dirigentes piensan que era un trabajo tosco y desentendido de la base social. La relación que tejía con las organizaciones sociales era paternalista y clientelar, dando contactos y proyectos a discreción. Actualmente, Orrego plantea un giro en la dirección de la municipalidad. En palabras de Osvaldo Torres (concejal, PS), la propuesta participativa del alcalde actual rompe con la antigua gestión de derecha, donde “la forma de vinculación de la autoridad con la sociedad civil de Peñalolén era en base al clientelismo”. La apuesta concreta por parte del municipio para realizar la participación ciudadana son los fondos concursables. Algunos han sido promovidos por la institucionalidad, otros han sido alcanzados con presión social organizada. En general, ello es una modernización o tecnificación de la participación social. Tal racionalización es, en clave weberiana, la expansión de la dominación racional-legal por sobre la dominación carismática –característica de Alarcón-. Pero esta participación se ha expandido sólo hasta los límites estructurales en que opera la municipalidad, apostando su promoción hasta que sea funcional al régimen mayor. Entonces, se diferencian dos formas de entrar en contacto con la municipalidad. Una guiada desde la institucionalidad, centrada en la modernización de los mecanismos de participación, que es capaz de generar agradecimiento de los dirigentes de JJ.VV, principalmente. Otra construida por la acción de las organizaciones sociales que genera mayor conflictividad, mayormente Comités de Vivienda y Allegados. Justamente una limitación estructural para el tópico de la vivienda lo mencionan estas últimas organizaciones. En la figura siguiente, se especifican las falencias identificadas para cada tipo de organización. Sobresale la falta de recursos en primer lugar, y de participación posteriormente. Pero además son los Comités de Vivienda y Allegados los que inventan en la encuesta la categoría “apoyo de las autoridades” como falencia. Vale decir, denuncian la falta de recursos -que estaría definiendo la política social focalizada-, y la ausencia de apoyo institucional para superar esto. Fig. 4. ![]() Sin embargo, también existen organizaciones vinculadas institucionalmente con la municipalidad que critican al municipio por no ser instancia generadora de políticas sino más bien un instrumento de aplicación. Así las cosas, la apuesta de Orrego es agradecida por lo general en las organizaciones institucionalmente ligadas al gobierno comunal y es más confrontada por las organizaciones autónomas. Pero las limitaciones estructurales del municipio producen críticas incipientes en ambos tipos organizacionales. POLITICA SOCIAL, MUNICIPALIDAD, PARTICIPACION TECNIFICADA Y HEGEMONIA Como hemos venido desarrollando, la estrategia de participación tecnificada sólo se lleva a cabo bajo las cotas que impone el estilo de desarrollo neoliberal en aras de la gobernabilidad. En este sentido, al ajustarse la política social a los requerimientos de la acumulación capitalista, la demanda de mayor participación social es procesada en la medida que no plantee problemas a aquello. Entonces, ¿cuál es el rol de la municipalidad en este escenario? La municipalidad es la instancia media que, relacionando Estado a sociedad civil, acerca las políticas y las autoridades a la localidad, legitimándolas frente a la ciudadanía. El municipio contiene el avance de demandas sociales ofertando participación tecnificada. Esta estrategia para producir gobernabilidad difiere de la ocupada en dictadura: no se combaten abiertamente las organizaciones sociales, pero sí es neutralizado su potencial conflictividad. Se les niega su politicidad y premia la capacidad técnica. La política queda fuera de sus temas de trabajo, como vimos en la figura 1. Esto coincide con el análisis a nivel nacional: “El mantenimiento de la desarticulación social heredada de la dictadura constituye la fuente de la gobernabilidad democrática celosamente mantenida por la Concertación. Las demandas sociales se enfrentan bajo una perspectiva fraccionante, economicista y tecnocrática, en definitiva despolitizante”[14]. Por lo tanto, la municipalidad es herramienta de la política social neoliberal, al legitimarla frente a la ciudadanía mediante la participación tecnificada. Su tarea principal es trabajar en función de la gobernabilidad, siendo esto el eufemismo de dominación social, vale decir, la capacidad de encontrar obediencia a los mandatos emanados por el gobernante/dominador[15]. Por esto, podemos entender a la política social como un ejercicio de hegemonía. Esta capacidad se verifica en que las relaciones de conflicto con la municipalidad varían según el tipo de organización. Mientras mayor vinculación institucional, menos conflicto; mientras mayor autonomía organizativa, más conflicto. Fig. 5. ![]() Es posible conjeturar que la prolongación de este fenómeno se juega en cuanto siga funcionando socialmente la propuesta de participación tecnificada, es decir, en cuanto logre seguir satisfaciendo las demandas sociales. En esto, el pasado clientelar de Alarcón ha operado como argumento legitimante. CONCLUSIONES GENERALES, DISCUSIONES HISTORICAS Y APERTURAS INVESTIGATIVAS La política social implementada en Peñalolén da condiciones para mantener la desarticulación organizacional heredada desde dictadura. La relevancia del estado actual de debilitamiento del tejido social popular en Peñalolén, reside en que “la historización de un actor social popular (indígenas, mujeres cristianos, jóvenes, etc.) se manifiesta por su capacidad para relacionarse horizontalmente y para crecer en profundidad” [16] es decir, por un lado, articularse prácticamente y trabajar conjuntamente una problemática movilizante, y por otro, el dar cuenta del vínculo entre el grupo propio y las condiciones histórico-sociales que lo producen. Por lo tanto, al persistir la fragmentación del tejido social, aquí en Peñalolén, se complican las posibilidades de activación del campo popular. Las relaciones entre municipalidad y organizaciones populares se tiñen de rasgos novedosos, en la medida que ésta genera condiciones para la promoción de la organización pero al interior de ciertos límites que no le resultan conflictivos, lo cual contrasta con las modalidades impuestas en dictadura, donde el imperativo de suprimir la organización o de clientelizarla tradicionalmente a través de una red personalista de lealtades recíprocas era lo que primaba. Se instala un sistema de inclusión/exclusión en torno al acceso a recursos para las agrupaciones, sean estos dineros, contactos fluidos con la institucionalidad o reconocimiento. Las organizaciones perciben estos beneficios en la medida que no entran en conflicto con la municipalidad y priman el diálogo antes que la protesta como vía para conseguir soluciones parciales. Así vemos como se ha instalado un mecanismo institucional que tiende a disolver la conflictividad popular al interior de la producción de políticas sociales, en la medida que logra minar la autonomía. Las organizaciones que permanecen conflictivas, legitimando la protesta son pocas. Se concentran principalmente en los Colectivos o Movimientos, secundariamente en Comités de Vivienda, siendo las lógicas rupturistas y bajo ciertas condiciones, la reivindicativa la que toma estas características en su actuar. Estando, por lo tanto, en coherencia con la caracterización realizada, los que desarrollan estos rasgos son también quienes están más aislados socialmente -sin olvidar que la excepción la constituyen algunos Comités de Vivienda, aunque con ciclo acotado de lucha-. En suma, observamos que en Peñalolén la relación entre organizaciones populares y la municipalidad son institucionalmente cooptativas y de carácter tecnocrático-participativo, lo cual favorece la despolitización de estos vínculos. De esta manera, el régimen actual de políticas sociales se devela como uno donde sus componentes tendientes a la reproducción del sistema de dominación se superponen a su capacidad de solucionar problemáticas sociales, por la vía de impedir la constitución de este actor mediante la puesta en práctica de formas parceladas, fragmentarias y coopativas de participación consultiva en el diseño e implementación de éstas, junto al castigo de las organizaciones que pretendan sobrepasarlas. Si bien en algunos casos la promoción de la organización e incluso la politización de éstas se encuentra asociada a la intervención de las instituciones estatales, no debe olvidarse que se les conduce a la realización de tareas de cooperación hacia el gobierno local. Lo anterior permite tejer una hipótesis explicativa respecto al carácter precario y productor de segregación que revisten las políticas sociales en la actualidad. Puesto que si se sostiene que ésta se teje en la tensión entre la tendencia democratizante del movimiento popular y la lógica de concentración de la acumulación capitalista, entonces, actualmente la segunda se ha impuesto logrando incluso reacomodar a la política social para favorecer las condiciones de reproducción de su superioridad. En estas condiciones, se observa que las organizaciones populares en Peñalolén se enfrentan al desafío de romper con los mecanismos actuales de construcción de hegemonía e impedimento de su constitución en actor popular –desde la política social municipal-, en la medida que es aquello una de las condiciones de posibilidad para construir procesos de lucha que pujen inmediatamente por la democratización social, proyectándose hacia perspectivas mayores de cambio social. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Libros y Artículos CESCC (2007): Centros de Estudios Sociales Construcción Crítica. Una apuesta de vinculación entre Universidad y Campo Popular. Disponible en www.construyendocritica.uchile.cl. Consultado en septiembre 2008. DIAZ Alejandro (2007). El municipio en Chile: ¿comunitarista o neoliberal? Santiago: Universidad Central. Disponible en http://www.alediaz.cl. Consultado en septiembre 2008. DIAZ, Alejandro (1996). “La gestión en la encrucijada: la política de participación en las municipalidades”. Proposiciones, 28. Santiago: Ediciones SUR. ESPINOZA, Vicente (1987). “Historia social de la acción colectiva urbana: Los pobladores de Santiago, 1957-1987”. Eure, 72. GALLARDO, Helio. Notas para contribuir a una discusión sobre los nuevos actores sociales. KOHAN, Néstor (2006). Crisis orgánica y revolución pasiva: el enemigo toma la iniciativa. La gobernabilidad del capitalismo periférico y los desafíos de la izquierda revolucionaria. Disponible en http://www.rebelion.org. Consultado septiembre 2008. MARSHALL, Thomas. & Bottomore, Tom (1998). Ciudadanía y clase social. Madrid: Alianza Editorial. PREBISCH, Raúl (1987). Capitalismo periférico. Crisis y transformación. México: Fondo Cultura Económica. RUIZ, Carlos (2007). ¿Tiene Chile un gobierno de izquierda? En STOLOWICS, Beatriz (coordinadora). Gobiernos de izquierda en América Latina. Un balance político. Bogotá: Ediciones Aurora. SALAZAR, Gabriel & PINTO, Julio (1999). Historia contemporánea. Tomo I. Estado, legitimidad, ciudadanía. Santiago: Editorial LOM. VILAS, Carlos (coordinador) (1995). Estado y políticas sociales después del ajuste. Debates y alternativas. México: Editorial UNAM. Documentos Ley Nº 19.418, Sobre Juntas de Vecinos y demás Organizaciones Comunitarias. MINISTERIO DEL INTERIOR. Votación Candidatos por comuna de Peñalolén, municipales 1992, 1996, 2000; alcaldes 2004. Disponible en http://elecciones.gov.cl. Consultado en julio 2008. MPL (2007). Antecedentes del Movimiento de Pobladores en Lucha. MPL (2007). Las conquistas de una jornada de lucha. MPL & CESCC (2008). Definiciones del 1er Congreso de Movimiento de Pobladores en Lucha. Santiago. Disponible en http://www.construyendocritica.uchile.cl. Consultado en septiembre 2008. SUBDERE (1998). Política de estructuración territorial de comunas. Disponible en http://www.subdere.gov.cl. Consultado agosto 2008. SUR, Corporación de Estudios Sociales y Educación (2007). Síntesis del taller de capacitación sobre la nueva Ficha de Protección Social. Inédito. Notas [1] ACUÑA, Felipe; ANDRADE, Joaquín; FERNANDEZ, Camila; FREDES, Daniel; GONZALEZ, David; OSORIO, Sebastián; PEREZ, Domingo; PINTO, Loreto; QUIROGA, Loreto; SANHUEZA, Camila; SOTO, Daniela; VALDEBENITO, Roxana; ZAMORANO, Nathalie.
[2] El proyecto, diseño, coordenadas teóricas e informe de investigación se encuentran disponibles en nuestro sitio web: www.construyendocritica.uchile.cl.
[3] Ver CESCC (2007): Centros de Estudios Sociales Construcción Crítica. Una apuesta de vinculación entre Universidad y Campo Popular. Disponible en www.construyendocritica.uchile.cl. Consultado en septiembre 2008.
[4]
“Artículo 3ª: Las Juntas de Vecinos y las demás organizaciones comunitarias no podrán perseguir fines de lucro y deberán respetar la libertad religiosa y política de sus integrantes, quedando prohibida toda acción proselitista por parte de dichas organizaciones en tales materiales”. Ley Nº 19.418, Sobre Juntas de Vecinos y demás Organizaciones Comunitarias.[5] Véase ESPINOZA, Vicente (1987): Historia social de la acción colectiva urbana: Los pobladores de Santiago, 1957-1987. Eure, 72.
[6] Los porcentajes están en relación al total de organizaciones de la muestra (25); como varias están incluidas en más de una categoría, éstos no suman 100%.
[7] MPL – CESCC (2008): Definiciones del 1er Congreso de Movimiento de Pobladores en Lucha. Santiago. Disponible en http://www.construyendocritica.uchile.cl. Consultado en septiembre 2008.
[8] Véase PREBISCH, Raúl (1987). Capitalismo periférico. Crisis y transformación. México: Fondo Cultura Económica.
[9] Ley Nº 19.418, Sobre Juntas de Vecinos y demás Organizaciones Comunitarias.
[10] SUR, Corporación de Estudios Sociales y Educación (2007): Síntesis del taller de capacitación sobre la nueva Ficha de Protección Social. Inédito.
[11] DÍAZ, Alejandro (1996). “La gestión en la encrucijada: la política de participación en las municipalidades”. Proposiciones, 28. Santiago: Ediciones SUR.
[12] DÍAZ, Alejandro (2007). El municipio en Chile: ¿comunitarista o neoliberal? Santiago: Universidad Central. P. 104. Disponible en http://www.alediaz.cl . Consultado en septiembre 2008.
[13] MINISTERIO DEL INTERIOR. Votación Candidatos por comuna de Peñalolén, municipales 1992, 1996, 2000; alcaldes 2004. Disponible en http://elecciones.gov.cl. Consultado en septiembre 2008.
[14] RUIZ, Carlos (2007). ¿Tiene Chile un gobierno de izquierda? En STOLOWICZ, Beatriz (coord.). Gobiernos de izquierda en América Latina. Un balance político. Bogotá: Ediciones Aurora. P. 339.
[15] SALAZAR, Gabriel & Pinto, Julio (2004). Historia contemporánea. Tomo I. Estado, legitimidad, ciudadanía. Santiago: Editorial LOM. PP. 13–19.
[16] GALLARDO, Helio. “Notas para contribuir a una discusión sobre los nuevos actores sociales”. |
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